Un buen día mi amigo Marcelino, apostado junto a mí y ambos sujetos por la misma barra... la de la Antorcha, me dijo:
- Coño ¿Por qué no haces un "bló"?, con ese acentillo gaditano que le adorna y le hace aún más salao.
- Coño ¿Por qué no haces un "bló"?, con ese acentillo gaditano que le adorna y le hace aún más salao.
- Marce, yo soy más de bloc.
- Poseso.
- No Marce de blog no... de cuaderno.
Seguimos así, durante un trago largo y desvariamos por otros derroteros que no vienen a cuento y que además no me acuerdo.
Pero días después, me dije a mi mismo, "coño ¿Por qué no hago un bló?", sin ese acentillo que tiene Marce y que a mí no me adorna.
Y me puse manos a la obra, sin pretensiones, viendo poco a poco que esto es un mundo y arrancando con una cosa sencilla, pero arrancando.
La foto es la primera con la que probé y que pensándolo bien es la que voy a dejar como recuerdo del inicio.
Esta "Maldita la Gracia" heredera de aquella de papel, de la que ya hablaremos, quiere ser un cajón de sastre (o de desastre) para ir guardando pequeñas cosas, que como esta conversación con Marce, merece la pena rescatar del olvido.
#0001

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